
Por: Pedro Domínguez Brito
15-06-2009 En uno de los famosos y educativos campamentos organizados por el Padre Dubert, al terminar una de sus charlas, un joven le pidió un consejo para desarrollarse en la vida.
Dubert, sin pensarlo dos veces y con su voz de trueno, le contestó: “Además de que ustedes deben ser personas de bien, que aporten a la sociedad, les pido, simplemente, que lean, que lean, que lean”.
Recuerdo que esas palabras influyeron en muchos de los asistentes, quienes desde entonces empezaron a amar la lectura. Incluso algunos, inspirado en Dubert, le ha dado por escribir, como yo, por ejemplo.
Dubert afirmaba que la lectura nos hacía libres, que ella nos transportaba a otros mundos, nos compenetraba con la historia, nos enseñaba la riqueza cultural del mundo y nos enriquecía al conocer los diversos pensamientos que han imperado en la humanidad.
Los compartimos con este extraordinario sacerdote jesuita, sabíamos que devoraba dos y tres libros por semana. Siempre estaba al día, leyendo las obras del momento. Por ello, para mí, “libro” es sinónimo de Dubert.
Ahora que estamos en la Feria del Libro, visitémosla y aprovechemos las sabias palabras del Padre Dubert. Allí hay libros para todos los gustos. Ya tengo el mío en la mira: “El Fiero”, de Hamlet Herman, el ganador de la Feria.
¡A leer, a leer, a leer!
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