
Por: Pedro Domínguez Brito
03-09-2009 Es de mal gusto los enfrentamientos que en los últimos días han tenido algunos funcionarios del gobierno y una parte del sector empresarial.
Particularmente, desconozco las razones reales de esta pelea; es decir, no sé lo que se mueve en el fondo, pues de seguro hay algo más allá de lo que aparece en los medios de comunicación. Algunos tienen la impresión de que asuntos particulares priman en el escenario.
Pero, de todas maneras, estas discusiones, que a veces rayan en ofensas personales, causan muy mala impresión, y sus protagonistas, todos ellos, pierden, aunque lo más negativo es el desagradable mensaje que se le ofrece a la población, porque se supone que los implicados son personas educadas, que tienen seguidores y deben ser ejemplo de buena conducta en la población.
Tal vez esto sea una muestra de la fragmentación de nuestra sociedad, donde se nos dificulta ponernos de acuerdo, donde cuando dos se unen se dividen en poco tiempo, donde estamos siendo incapaces de trabajar juntos en proyectos que beneficien al bien común. Esa es mi mayor tristeza.
Confío en que la razón se imponga en esta lucha sin sentido. Ya estamos cansados de tantos dimes y diretes.
Lo que necesitamos es fraternidad y unión de voluntades, porque sólo así podremos enfrentar con éxito los graves problemas que tenemos.
No más riñas, por favor.
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