
Por: Pedro Domínguez Brito
07-09-2009 Sin dudas, uno de los logros del gobierno es su política exterior. Y no me refiero al exceso de personal en nuestras sedes diplomáticas y consulares, sino a la forma como nuestra autoridad se ha comportado en los asuntos internacionales.
Por las posturas asumidas, por su decencia y cordura, hoy el presidente Leonel Fernández es uno de los mandatarios más queridos en América Latina. Y aquí también hay que reconocer la labor del Secretario de Estado de Relaciones Exteriores, el ingeniero Carlos Morales Troncoso.
Leonel Fernández es de los pocos que mantiene buenas relaciones con los Estados Unidos de América y con los países más inclinados hacia el socialismo, como Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Es casi una hazaña.
Con relación al golpe de Estado en Honduras, nuestro gobierno fue de los primeros en condenar el hecho, y de reclamar que se restableciera allí la democracia. Fue una decisión correcta y digna de elogios.
Pero como todavía en Honduras los golpistas siguen por sus fueros, se hace necesario presionarlos más, para que desistan de mantenerse usurpando el poder. En ese orden, Leonel Fernández reaccionó, como debía ser, pues lo ocurrido en hermano país centroamericano es una burla para nuestros pueblos.
Ahora, desde Honduras, se ha desatado una sucia campaña contra Leonel Fernández, con calificativos perversos, simplemente porque fue responsable al solicitar mayores sanciones contra los usurpadores. En este caso, no importa que seamos blancos o coloraos, apoyemos a nuestro presidente, porque un irrespeto a su figura, por demás injusto, es también una bofetada a cada uno de nosotros.
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