
Por: Pedro Domínguez Brito
14-09-2009 La última vez que nos vimos prácticamente recitó uno de mis artículos. Al felicitarme y decirme que le había fascinado, no pude menos que sentirme orgulloso, pues las palabras provenían de un ícono de la cultura dominicana: Doña Vanesa Vega de Bonelly.
Ahora ha muerto Doña Vanesa Vega de Bonelly, y Santiago, las aulas, la historia, las leyes, las letras, el arte y el humanismo están de luto. Se nos fue Doña Vanesa (era de todos), y deja un hueco muy grande en el corazón de una ciudad a la que ella le entregó sus latidos y la alimentó de saber.
Doña Vanesa, con su voz inconfundible de trueno sereno, con su caminar pausado de reina de corte, con su vestimenta algo oriental y su aura de alegría y espontaneidad, impresionaba cuando aparecía, y encantaba a los presentes, con su don de gente, su talento y sabiduría.
Profesora emérita de la PUCMM, por sus méritos de maestra; poetiza con inquietudes que sobrepasaban el tiempo; caminante de cuentos; conocedora de la historia; notable articulista de La Información; eso y más era Doña Vanesa.
Y fue la primera dama que presidió la Sociedad Ateneo Amantes de la Luz, en el año 1980. Y es que ella fue eso: Atenas, Amor y Luz.
Y ella era él, y él era ella. Me refiero a su esposo Don Manuel Ulises, un hombre extraordinario. Y ella eran ellos y ellos eran ella. Hablo de sus hijos: Consuelo, Vanesa y Manuel Ulises. Resalto mi amistad, admiración y cariño a Ulises, magistrado que dignifica la toga.
Murió Doña Vanesa. ¡Qué tristeza!
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