
Por: Pedro Domínguez Brito
12-10-2009
En estos momentos la comunidad internacional se está preocupando por Haití, aunque todavía sin la intensidad deseada. Bill Clinton, ex-presidente estadounidense, es el protagonista de este cambio. Recordemos que en el pasado se hablaba mucho y se hacía poco. El vecino país no dejaba de ser un motivo teórico para discutir en cónclaves europeos y norteamericanos.
Y en no pocas ocasiones, a los dominicanos se nos echaba la culpa de los males haitianos, acusándonos de racistas, explotadores, abusadores, y mil cosas más. En base a calumnias, se hicieron reportajes, se pidió que nos sancionaran y se nos puso en la lista negra de algunas instituciones que desconocían de la realidad.
Es innegable que algunos de allende los mares sueñan con idea para unificar políticamente la isla. Y eso es imposible, carece de sentido común, de lógica histórica, reconociendo que es necesario que cada día ambos pueblos fortalezcamos más nuestras relaciones, manteniendo cada cual su identidad.
Y lo digo de corazón, pues la mayoría de haitianos que está entre nosotros son gente buena, trabajadora, que no se mete con nadie. Siempre pongo como ejemplo los miles de estudiantes haitianos que están en nuestras universidades, cuyo comportamiento e índices académicos son de primera.
Pero algo se mueve. Jimmy Carter, expresidente estadounidense, persona que merece todo nuestro respeto, acaba de expresar que no existe posibilidad alguna que permita a República Dominicana evitar la migración haitiana, indicando que ambos países están atados y no hay forma de separarlos. Estas declaraciones no son inocentes.
Estemos atentos, que es posible que pronto estemos en el cuadrilátero contra dos expresidentes del Norte. Y debemos estar unidos para vencer.
pdominguez@dominguezbrito.com
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